martes 3 de noviembre de 2009

In memorian: Claude Levi-Strauss

03/11/2009

OBITUARIO
Falleció Claude Lévi-Strauss
El etnólogo francés, considerado el padre de la antropología moderna, falleció en Paris a los 100 años de edad



El etnólogo francés Claude Lévi-Strauss, considerado el padre de la antropología moderna, falleció en la madrugada del domingo en Paris a los 100 años de edad, informó el martes la presidencia de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales.

Nacido en Bruselas en 1908, Claude Lévi-Strauss fue nombrado profesor de la Universidad de Sao Paulo en 1935.

Realizó varias expediciones etnológicas en la Amazonia y el Mato Grosso, que marcaron profundamente su visión del mundo, plasmada en su obra emblemática, "Tristes Trópicos" (1955), uno de los grandes libros del siglo XX.

Profesor en el prestigioso College de Francia entre 1959 y 1982, Claude Lévi-Strauss fue el primer antropólogo que ingresó en la Academia Francesa en mayo de 1973.

El 28 de noviembre de 2008, Lévi-Strauss fue homenajeado al cumplir sus cien años de vida, con exposiciones en el museo de las Primeras Artes de Asia, Africa, las Américas y Oceanía en el Qai Branly, en la Biblioteca Nacional de Francia y con la reedición de varios de sus libros.

A través de su obra, Claude Lévi-Strauss propuso una nueva aprehensión de los mecanismos socioculturales, aplicando un análisis estructural a las ciencias humanas.

Criado en el seno de una familia de judíos alsacianos, diplomado en Filosofía, Claude Lévi-Strauss impartió clases durante dos años en Francia, antes de viajar en 1935 a Brasil.

Cuatro años después regresó a Francia, donde fue integrado a las filas militares pero apartado un año después por el regimen de Vichy por ser de origen judío.

En 1941 se refugió en Estados Unidos y dio clases en Nueva York, donde además se convirtió en consejero cultural de la embajada de Francia.

En 1949 fue nombrado vicedirector del Museo del Hombre en París y en 1950 se ocupó de la cátedra de religiones comparadas en la Escuela de Altos Estudios y en 1959, de antropología social en el College de Francia.

"Estructuras elementales del parentesco" (1949), "Antropología estructural" (1958), "El pensamiento salvaje" (1962) los cuatro tomos de "Las mitologías" (de 1964 hasta 1971) y "Saudades do Brasil" (1994), fueron algunos de las más destacadas obras de Claude Lévi-Strauss, distinguido con la Legión de Honor, la más alta condecoración francesa.

En junio de 2006, recibió del entonces presidente francés Jacques Chirac, un sentido homenaje con motivo de la inauguración del museo etnológico parisino del Quai Branly o Museo de las Primeras Artes.

(AFP)

lunes 19 de octubre de 2009

In memorian: Ángel Bautista

La primera vez que oí hablar de Ángel Bautista fue en 1987 creo en el Liceo Bauzá, donde yo comenzaba a conocer algo de computación. Me pareció un nombre religioso. Allí, algunos de mis interlocutores lo mencionaban como alguien vinculado al mundo de los programas de la Sinclair ZX Specturm, y gracias a quien algunos programas estaban disponibles. Con el tiempo, junté plata con mi hermano, y aún adolescentes, fuimos a Mundo Informático a comprar mi soñada computadora. Fue Ángel quien nos atendió muy amablemente y nos la vendió. Fue una manera de reencontrarme con esa esquina de Colonia y Convención que tantas veces había caminado cuando mi viejo tenía la fiambrería Robert. Como había paro de ómnibus, con mi hermano volvimos caminando al Prado con la computadora bajo el brazo. También nos compramos un grabador que íbamos a necesitar. En el camino apareció un ómnibus y llegamos a casa. Fue un día emocionante y casi ni había reflexionado sobre el gasto o inversión que había hecho, que me dejó en cero ya que nos habíamos gastado toda la plata que habíamos ganado ese verano, yo trabajando en un puesto de verduras y mi hermano en una plantación de choclos.

Los siguientes días no recuero por qué, llamé a Mundo Informático y hablé nuevamente con Ángel, y le pregunté qué características tenía la garantía de la computadora. Hasta hoy recuerdo su respuesta: "si por ejemplo, se te cae Coca Cola arriba de la máquina, traela que la garantía te la cubre". Yo que realmente era un chiquilín de clase media venida a menos (en mi casa no había teléfono, y llamaba desde un monedero), no podía creer que eso fuera así! Y me gustó saberlo.

Con el tiempo, yendo al Club Alemán de Remo con un grupo de remeros que nos fuimos haciendo amigos, supe que algunos de ellos conocían también a Ángel del Grupo Scout 7, y que eran un grupo muy unido. Uno de ellos es mi amigo Adrian Hein. Su papá Ricardo, y Ángel, eran amigos de los Scout. Para entonces, habían entrado ladrones y me habían robado la Spectrum, que aunque ya no usábamos mucho (ya era 1989 y la Spectrum había rendido mucho y ya no estaba tan de moda, digamos), queríamos conservar para cuando fuésemos viejos como un recuerdo.

Ya siendo programador, conocí en diferentes situaciones a Ángel, como Presidente y como Gerente de la Cámara Uruguaya de Software. Tuve algunas charlas con él. También por esa época él fue bastante famoso por algunas cuestiones enojosas relacionadas con la práctica de copia de software, que se estaba fiscalizando. En una de las conversaciones que tuve con Ángel, me quiso entusiasmar con un negocio del cual él estba participando, Amway, y me explicó que tenía un mentor brasilero que lo guiaba en ese asunto. A mí no me interesó el tema, pero recordé el ofrecimiento como un gesto generoso y no menos comercial. Comencé a ver en Ángel lo que se da en llamar un entepreneur de perfil internacional.

Un día de 2005, me fui a inscribir como estudiante en la Facultad de Psicología de la UDELAR. En la cola de inscripción, estaba Ángel! No podía creer la cantidad de veces que el destino nos acercaría. Le pregunté qué hacía ahí, y me contestó lo mismo que vos ! Naturalmente, había una inquietud por aprender Psicología. Fue un conspicuo y singularísimo compañero de generación. Militó fuertemente por la grabación con MP3 de las clases teóricas, para horror de algunos docentes, y para beneplácito de estudiantes que podían usar ese material si no habían podido llegar al teórico.

Ángel se presentó como candidato a ser Delegado de Ciclo al Centro de Estudiantes (CEUP), y fue uno de los elegidos. Militó en el CEUP. Trabajó bastante durante al menos dos años en la comisión encargada de la cantina y la fotocopiadora. Deseaba corregir los problemas financieros con sus conocimientos de gestión y de finanzas. En general su aporte era bienvenido, sobre todo por los compañeros que estaban más en la cotidiana de esos servicios. Su perfil marcadamente empresarial, su permanente traje y corbata, no se condecían mucho con la estética de un centro de estudiantes, y su forma de presentar las ideas en general generaba discusiones acaloradas y confrontaciones. A él no parecía molestarle mucho, y salvo días en los que estaba un poco terco, en general sabía escuchar y aportaba ideas, y siempre estaba disponible para ayudar a los demás, si es que los demás se dejaban ayudar por él.

La presencia de Ángel no pasó desapercibida para nadie en la Facultad. Él lo sabía, y provocaba la diferencia, pues para él era algo absolutamente normal. Era difícil seguirle la cabeza, a veces yo terminaba agotado de intentarlo. Me cuestioné mucho para qué tanto conflicto con aquel ser. Me terminé respondiendo a mí mismo que los múltiples lugares desde los que Ángel se me hacía presente me ayudaban a mí a aprender más a estar en presencia de alguien totalmente diferente a mí, aunque interesado en los mismo temas. Es decir, fue un encuentro cotidiano útil, por momentos frustrante, interesante, inevitable. Todos mis compañeros y compañeras conocían a Ángel. Ángel, siempre estaba.

Últimamente había colaborado en la construcción del sitio web del Área de Vejez - Investigación que recibió un premio de la CSIC-UDELAR. Yo estuve en la reunión convocada por el Decano Luis Leopold, en la que también estaba Ángel y otras personas interesadas en que los informáticos de la facultad les ayudáramos a presentarse con proyectos de sitios web al llamado a concurso de la CSIC. Había 15 días de plazo. Yo prudentemente planteé que no podía hacer algo tan a las apuradas. Ángel junto con Jorge Suárez fueron los únicos que aceptaron el desafío. Trabajaron día y noche, se presentaron al concurso y ganaron el premio. Una quimera de quince días enloquecidos les dio su premio. Ángel con ya 54 años aprox. no tenía problema en no dormir trabajando en el sitio web.

Podría comentar muchas situaciones más en las que supe de la vida de Ángel. Sé por ejemplo que deja dos hijos varones, que gustan del fútbol y que juegan, creo que con interés profesional. En eso Ángel les apoyaba. Como el tema del deporte le interesaba por sus hijos, Ángel se puso a colaborar con la Sociedad Uruguaya de la Psicología del Deporte, junto con el profesor Jorge Salvo.

Era incansable. Contaba que hacía veinte años que había apagado su último cigarrillo. Nunca olvidaré ese comentario mientras intente dejar de fumar. Así y todo, un derrame cerebral lo dejó en coma una semana y finalmente se lo llevó para siempre el pasado viernes 16 de octubre.

Ángel era de esas personas que hacían. Hacía de asador en cualquier fogón. Hacía presentaciones. Viajaba por sus temas empresariales y de asesoría financiera. Compartía conocimientos, señalaba aciertos y errores, se lo pidieran o no. Él estaba. Se fue un tipo joven. Se fue una parte de la historia reciente de la Facultad de Psicología. Se fue un tipo cuyos padres españoles emigraron a Georgia en la ex-URSS donde Ángel nació en 1955, siempre me preguntaré si la emigración a un lugar tan extraño desde la España de Franco tendría que ver con persecusión política, o quizás por otros motivos. Se fue alguien polémico, alguien que participó activamente en la vida de la informática de los años ochenta y noventa del Uruguay. Y alguien que buscaba nuevos horizontes. Alguien que asumía riesgos empresariales y como él gustaba decir "le ponía el cuerpo" a las situaciones, aunque salieran mal, o muy mal. Y si salían bien, él sólo lo comentaba para que todos estuvieran informados, pero no alardeaba.

Hace no mucho tuvimos que hacer una reunión con Ángel para señalarle unos asuntos en los que el colectivo de estudiantes del Centro no hacíamos acuerdo con él. El se bancó cuatro horas de señalamientos y críticas muy duras. Preguntado si quería abandonar el CEUP, dijo "no". Sin embargo, de a poco lo ví menos en esas reuniones. Se lo notaba cansado. Y quizás con asuntos personales que solucionar. Supe también que estaba trabajando en la gestión del hotel de Ricardo Hein, en Maldonado y Yaguarón. Allí dedicó sus últimas horas de intenso trabajo seguramente.

Su ida definitiva al mundo de los ya-no-vivos, se hará notar. Quisiera despedirme así, con afecto, de Ángel Bautista, el informático, el actor social, el compañero de facultad. Mis saludos afectuosos también para sus amigos más allegados, entre los que se cuentan amigos míos.

sábado 19 de septiembre de 2009

"¿Podré modificar sus creencias con mis datos?"

Traigo aquí una de las mejores conferencias que ví en mi vida. Habitualmente no me gustaban las conferencias TED, me parecían bastante pobres. Pero esta me cambió la perspectiva sobre la organización TED, sobre el tipo de intelectuales que pueden convocar, y sobre el tipo de cambios ideológicos que pueden operar. Está en inglés, pero el tipo es sueco, y habla inglés sin tragarse las palabras. Es un epidemiólogo: estudia el desarrollo de la salud y el desarrollo económico uno en relación con el otro. Bueno, lo dejo para que lo vean y quizás se sorprendan como me sorprendió.

jueves 16 de julio de 2009

Lacalle y FRANCO

UN JEFE

Verle, para nosotros que tanto habíamos oído hablar de él a los nuestros, fue algo muy especial.

Con un poco de atrevimiento y mucha esperanza, habíamos solicitado la correspondiente audiencia. Concedida esta, parecía que nunca iba a llegar el día indicado, hasta que, por fin estábamos entrando al Pardo.

Llegábamos con retraso para ver a la famosa guardia mora que nos fascinara de chicos con mil y una historias. Correctos guardias con un uniforme bastante común hacían sus veces. Salones y más salones entrevistos al pasar. Una breve espera junto al Marqués de Casa de Loja, y no tardaron en abrirse las puertas del despacho donde de pie y con mirada impenetrable esperaba Francisco Franco Bahamonde, jefe del Estado Español, en pocas letras “el caudillo”, nombre con el cual se le designó siempre en casa. De mediana estatura, vestido con castrense sencillez y elegancia. Su uniforme con banda roja de Capitán General a la cintura y en el pecho una sola condecoración. Una sola, pero suficiente para eclipsar a todas las del mundo: la Laureada, la de los sobrevivientes, la de los casi inmortales !

Pocos hombres han sido traídos y llevados en el comentario del mundo. Pocos hombres han gravitado tanto en la escena del mundo. Pocos han tenido tan larga parte en los planes de la Providencia.

En la vida, en la historia como toda cosa humana, la cifra es el hombre. Ideas, teorías, y planes se reducen a la unidad hecha a imagen y semejanza de Dios. El Jefe, el Conductor, el Caudillo, eternos en el tiempo son la sublimación de hombre sin perder por ello su esencial carácter de ser vivo y real. El que no concibe o no comprende la figura de un jefe, carece de un elemento primordial para juzgar los hechos. La raza latina es generosa en figuras enormes. En figuras que sin perder la dimensión de mortales, dejan en el paso del tiempo estampada su huella de manera particularmente imperecedera. Antes de conocer a Franco conocíamos ya un Jefe. El nuestro de ayer, de hoy, y de siempre. El caudillo de España era el segundo. Bastó que sus ojos claros miraran con profundidad para que lo comprendiéramos.

Habló, más que habló, expuso. Cuarenta y cinco extraordinarios y maravillosos minutos. Ni una coma de lo dicho se ha borrado de la memoria. El tema: España. Occidente, la obra de veinte y tres años, el futuro. Una mañana única en la vida. Por ello he querido que su recuerdo quedara grabado en estas páginas. Y porque al conocer a este hombre, le renovábamos la lealtad y la admiración de tres generaciones de gente de nuestra sangre.

Extractado del libro Trasfogero. Pagina 26

Autor: Luis Alberto Lacalle. Editado por Talleres Gráficos Donostia. 1963

sábado 31 de enero de 2009

Ain't no coolness

martes 11 de noviembre de 2008

Diciembre, período de exámenes. Febrero, también.

Usted es docente universitario. Usted forma parte de un pequeño pero esforzado equipo docente que debe corregir 1000 exámenes en una semana (porque hay que tener en cuenta los tiempos de descoordinación, los errores, la re-calibración de criterios y el trabajo administrativo).

Los estudiantes le dejaron los exámenes doblados por la mitad, uno sobre otro, en el orden en que fueron entregando. Usted desea poner orden, para poder repartir en el equipo el trabajo de la A a la F, de la G a la O y de la P a la Z. Quizás la siguiente sugerencia le sea útil:

Adquiera un sello de goma de los que van imprimiendo números en serie (esos que cada vez que sella suman uno al número).

Tome el millar de exámenes, y selle cada uno (solo una vez cada uno aunque haya varias hojas dobladas), manteniendo el orden del sellado en el orden físico de las hojas dobladas. Haga diez montoncitos, aproximadamente del 1 al 100, del 101 al 200, del 201 al 300 y así hasta el 900 al final, ajuste según las necesidades de espacio.

Abra una planilla electrónica (Excel u OpenOffice, por ejemplo). Ingrese la siguiente información: en la primera columna (columna A) el número del sello del primer exámen, en la segunda columna (columna B) los apellidos (y si los apellidos no son suficiente para identificar al estudiante, ingrese el nombre también, pero recuerde que el orden alfabético será según hayan sido ingresados los datos del estudiante).

Repita el procedimiento con todos los estudiantes, uno por fila. Le llevará un buen rato, pero será un tiempo manejable, no como el tiempo de ordenar alfabéticamente las hojas a mano, que puede ser mucho. Ya de paso le queda un principio de esqueleto del acta. Grabe la planilla cada diez o veinte filas.

Pinte con el ratón las dos columnas, la A , del número del sello, y la B, de los apellidos y los nombres ... Las columnas deben quedar pintadas (en general en fondo negro)

Vaya a Datos / Ordenar, e indique que desea ordenar por la columna B.

Grabe nuevamente. El nuevo conjunto de datos le indicará simplemente de arriba a abajo qué número sellado de exámen va primero en orden alfabético. Pero como los exámenes están numerados en orden, ir encontrándolos será bastante expeditivo. Vaya acomodando los exámenes en el nuevo orden alfabético en pilas aparte, para no confundir con las que aún siguen ordenadas por número.

En vez de pasarse de seis a doce horas ordenando, habrá dedicado unos pesos (que puede repartir entre varios, o hacer pagar al rubro insumos, que sería lo más lógico) habrá dedicado media hora para sellar, un máximo de 4 horas (pueden ser dos, dependiendo de si lo hace solo o lo ayuda un compañero o compañera), y una media hora más a extraer los exámenes uno a uno ordenados alfabéticamente.

También tendrá como subproducto a los exámenes identificados por un número único serial, sabrá la cantidad total de exámenes, y tendrá un esqueleto de acta.

La parte de la planilla se puede mejorar (y hacer más rápido) con un programa informático más especializado. Si desea esto hágamelo saber por mail. Pero la planilla es bastante buena.

Tenga tinta a mano. No mezcle los montones, ni deje jugar niños alrededor.

Ahora el buen humor estará de su lado para ir corrigiendo el exámen, pues corregir no tendrá esa carga de tremendidad a la que los años le han ido acostumbrando seguramente. Salud.

Aportes 1

Me preguntan que por qué esoy estudiando psicología yo que era informático. Contesto que sigo siendo, y que estudio psicología porque puedo, porque me entretengo, porque conozco gente, y porque trato de pensar un campo de investigación que tenga que ver con la informática y la psicología.

Entonces me preguntan, ¿y qué aprendiste en la facultad de psicología en estos cuatro años? Al principio me siento entusiasmado, luego me siento como en un exámen general de todo lo aprendido (no estaría mal que existiera eso en la formación, no me maten compañeros).

Bueno, aprendí que existe algo llamado actitud clínica. Aprendí que existe el análisis semiótico y el análisis del discurso. Aprendí que la claridad no existe, que nada es claro.

También aprendí que las personas no es que quieran algo y pongan el deseo en juego para ir a por eso, sino que eso que quieren pone en juego el deseo, y también, la angustia.

Aprendí que el ideal de la traducción perfecta de una lengua a otra, es simplemente uno de esos objetos que ponen en juego el deseo de llevar adelante la práctica de traducir, pero que no se alcanza.

Aprendí que la subjetividad no es dar la opinión personal. Ni la objetividad es hablar de las cosas claramente y sin error. La subjetividad es cuando alguien habla a otro. Y la objetividad es como la traducción perfecta. La objetividad es que dos hablantes digan lo mismo y piensen lo mismo, entonces habrá objetividad entre ellos. No parece muy útil.

Entonces, se pone en juego el concepto más útil que conozco, el de la diferencia. Los que estudiaron matemáticas recuerdan una derivada, o una diferencial. Bueno, algo de esto hay, y ya me extenderé.

No sé qué cree la gente que se puede aprender estudiando en la facultad de psicología. ¿qué cree usted que cree?

Pronto escribiré de cosas interesantes para los programadores como la actitud clínica.

Salud.